martes, 7 de enero de 2014

Cambiar de estación

Siempre es mejor todo con un poco de música, y un poco se dice que nunca es suficiente, porque de pronto te invade la melancolía si dejas que el silencio te hable un momento, como si la inspiración llegara a través de la melodía que alguien más tiene para compartirte, y aunque tú decidas qué escuchar siempre habrá algo nuevo que te sorprende.

¿Qué es lo que sientes, qué es lo que escuchas? ¿Será nostalgia, o solo es la rutina? Ambas cosas invaden el pensamiento para que pases de una idea otra, de un segundo a otro, para que sigas con tu momento pero con una respiración cambiada, para que disfrutes y caigas en cuenta que la genialidad se basa en pequeños saltos, en fracciones de tiempo, de esos tan imperceptibles e impredecibles que nos cambian el ánimo, sólo nos renovamos, y a muchos nos gusta sentir eso. 

Si el viento mantuviera siempre la misma dirección ya no lo sentiríamos desde la otra ventana, y si la Tierra se quedara en el mismo sitio, jamás apreciaríamos la luna del otro lado de la carretera; y esa siempre es una grata sorpresa. 

Estar en continuo movimiento es lo más sano, lo mas sensato; es natural. Sin embargo, a veces quisiéramos que el tiempo se detuviera sólo para entenderlo, para apreciarlo más, pero hoy sé que aferrarse es lo que menos deseamos, al final de todo, todos nos movemos de lugar. 
A fluir entonces, como la música que escuchas; hoy sabes que sino te gusta, aún puedes cambiar de estación. 

Excelente elección, pues ya se viene la tarde junto a la puesta del sol. ¿Un café?



Fotografía por: Alex Espinosa