lunes, 6 de enero de 2014

Se viste la tarde de pan.

El inicio de semana se detiene un par de horas y se aferra a no continuar aunque sea por unos instantes queriendo parecer un pedazo de día de descanso, así nos hace sentir el lunes cuando preparamos el chocolate espumoso. 

¡Qué arte el de disfrutar los sabores! 

Muchas veces es aún más complejo que el hecho de saber mezclarlos. Todo se encuentra en el instante, ese momento donde la simplicidad de lo que recordamos al degustar nos llena de nostalgia, de amor o alegría; es cuando olvidamos si sólo son las sensaciones o si son sólo por las memorias el motivo que nos lleva a probar de nuevo. Creo que son ambas, y porqué no, también nos hace sentir vivos. 

Nuestros sentidos se reconstruyen y se llenan de tantos sabores qué descifrar, es casi imposible ignorar alguno de ellos, eso que los define está ahí para ahora compartir de su esencia, para ser parte de un proyecto aún más abundante, porque si bien cada uno tiene un fuerte o suave carácter, al fundirse se crea algo nuevo, algo que muchos definirían como mágico. 
Como la vida, como nosotros. 

Sabores que crean vivencias, que crean viajes, de esas que se comparten junto a la mesa.
Es lunes, y se viste la tarde de pan. 



Fotografía por: Alex Espinosa