jueves, 6 de febrero de 2014

Lo que quieres ser

Detener el proceso de la vida es como evitar que las semillas germinen por miedo a que eventualmente crezcan. 
Crecer es inevitable, marchitarse es opcional.

Y aunque todo es efímero, no necesariamente tiene que dejar de ser maravilloso. No tiene que. 

No tiene que ser perfecto para que sea hermoso. 
No tiene que ser preciso para que transmita algo. 
No tiene que ser exacto para que sea bello. 
No tiene que ser.
No tiene que.
No. 

Sólo es.

La relatividad de la estética. 
Todo depende de los ojos de quien mira y del oído de quien aprecia. 
Pero el disfrute del sentido del gusto nace y depende del arte creativo del sentido del tacto y del olfato de quien cocina. 
Los ingredientes naturales y auténticos celebran en conjunto y con orgullo una naturaleza que nos regala vida con cada centímetro de esplendor que ha sido cultivada en agua y tierra. 
Un recurso ilimitado para admirar y alimentar, para nutrir y conquistar todos nuestros sentidos.
Demos la bienvenida a la total renovación de nuestro sistema, del proceso de saborear las cosas y sobre todo de las raíces, de las frutas, de las hojas. 
Todo tiene su proceso de transformación, y éstos seres no son la excepción, se mantienen vivos en nuestro interior para convertirse en parte vital de nosotros. 

Para que seamos uno al respirar. 

No tiene que ser congelado para que sea práctico.
No tiene que ser frito para que sea sabroso.
No tiene que ser enlatado para que sea fácil.
No tiene que ser.
No así.

Haz lo que quieras hacer. 
Cultiva lo que quieres ser.




Fotografía por: Alex Espinosa