martes, 4 de marzo de 2014

Un motor interno nos empuja

¡Qué ventana es la de la imaginación! Sin duda, infinita.

Cuando las palabras quedan cortas y tan sólo nos queda tararear, es ahí donde la inventiva surge de la nada y lo llena todo. 

Cuando las melodías nos persigan y no nos dejen descansar, cuando se inviten en tus sueños y desde ahí te cuenten de lo que quieren hablar, escucha atento y procura prestar atención.
Ese es el momento más preciado, el más esperado de cualquier corazón compositor. 
Jamás digas nunca a la oportunidad que te visita. Jamás.
Si dejamos de lado lo que nos mueve y reanima, entonces ¿qué nos hará volver vivir? 

No hay dudas para el presente ni existe rechazo a quien te brinde alguno de sus presentes. 
Regalo del momento es el cambio de dirección del viento y con él una nueva estación. 
Algo bueno siempre se encuentra cerca, no te canses. 
Desistamos en conseguir volver, resistamos perseguir esa mirada atrás. Tan sólo despierta y voltea hacia dentro. 
Siente, un motor interno nos empuja.

Que siga ése ritmo y que siga ese encantador ocaso junto a todo el café que queramos tomar. 




Fotografía por: Alex Espinosa