miércoles, 16 de abril de 2014

A la orilla


Fotografía: Alex Espinosa


De esos días en los que compartir quién eres es el mejor de los regalos. Para muchos, pretender sigue siendo una opción fácil y viable para lograr la aceptación, aunque siempre al final es peor al darse cuenta que nunca es como se había pensado en un principio. El riesgo no radica en tan sólo no ser descubierto sino entender que nos estamos escondiendo de nosotros mismos. 

Si continuamos evadiendo el amor propio para obtener el amor de los demás, estaremos creyendo navegar cuando en realidad estamos amarrados con un nudo a la orilla. 
Es imposible continuar cuando tratamos de evitar romper lo que nos ata. El miedo ha existido desde siempre, pero cuando logramos conocernos a nosotros mismos y somos honestos nuestra fuerza crece y la inseguridad desaparece.
Ya sea que un barco se encuentre en un muelle o en medio del océano, dentro de él hay un mecanismo listo y perfecto que le permitirá avanzar, ese motor que le llevará a cumplir el propósito por el cual fue creado. 

No importa qué tanto tiempo nos lleve salir a mar abierto, cuando llegue el momento sabemos que nuestro motor es el amor que llevamos dentro, el cual nunca desaparecerá.