viernes, 18 de abril de 2014

Cuestión de.

Un momento de confusión puede cambiarlo todo pero mejorar los ánimos siempre está al alcance de nuestras manos. 

Cuestión de ser.

Los días sí que corren rápido pero aún se alcanzan a percibir los nuevos aromas de la llegada tardía de las frescas ideas, esas que nos traen tranquilidad para acompañar nuestras horas de descanso. 

Cuestión de estar.

En éste momento la creatividad se acerca cautelosamente, intenta decirnos algo más, algo diferente pero aún honesto. 
Ya no existe el miedo, sólo un viento nuevo. 
¿Cómo llegamos hasta aquí?

Cuestión de hacer.

Nada se pierde por sí solo, nada se desvanece porque sí. Pero aquí seguimos entendiendo de los misterios que nos trae una tarde, una noche, un extenso silencio y nuestro respirar.

Es cuestión de. 



Fotografía: Alex Espinosa