sábado, 5 de abril de 2014

Sutil pero convincente

Cuando las miradas se encuentran no siempre son para ser ignoradas o dejarlas pasar desapercibidas, cada gesto pretende decirnos algo e ignorar una respuesta no nos hace más sabios.
Saber que el momento es efímero nos recuerda que deberíamos disfrutarlo al doble, así no tendríamos que suponer nada y viviríamos todos sin tanto desorden. 
Así sucede cuando nos desconectamos del pasado y nos despreocupamos del futuro. Así sucede cuando transitamos en algo llamado presente. Sutil pero convincente. 
Esforzarse demasiado tiene su valor, pero al toparnos con pared no hay nada más extraño que quedarse aferrado frente aquello que permanecerá cerrado. No vale la pena perder. Es mejor seguir corriendo.
Y es porque estamos tan acostumbrados a transitar con ojos abiertos y corazón cerrado.
Abrir nuestro corazón nos da más visión de nuestro entorno, y aunque cerrar nuestros ojos nos hace salir de la zona de confort, estaremos depositando la confianza en un sentido más elevado que la razón. Si tan sólo utilizáramos nuestros oídos entenderíamos el idioma del alma cuando ésta hable, sabríamos reconocerla con tal sólo escucharla decir su nombre. 
Es irónico pensar que por alguna razón nuestra voz jamás se pierde de vista. La honestidad se mira, pero también se escucha.

  

Fotografía: Alex Espinosa