jueves, 1 de mayo de 2014

La historia de la semilla de girasol


Fotografía: Alex Espinosa



Hace exactamente dos meses, rescaté de la coladera del lavaplatos una pequeña semilla de girasol que comenzaba a germinar ahí dentro, ésta semilla había decidido empezar a crecer en el lugar menos indicado. Al mirar su valentía y esfuerzo decidimos darle una oportunidad y la sembramos en una linda taza. 
Jamás imaginamos que nos daría tanta ternura mirarla día a día crecer. Después de una semana tuvimos que transplantarla a una maceta más grande y la colocamos en el jardín con las demás flores; era la plantita más pequeña de todas, pero pronto su tallo fue creciendo cada vez más alto que llegó a superarlas en altura a todas. 
Justo antes de que su flor abriera, iniciaron unos inusuales vientos de temporada que movían con fuerza al girasol con su delicado y largo tallo de un lugar a otro que pensábamos que se iba a terminar por quebrar; así que la colocamos dentro de casa cerca de donde tuviera suficiente sol. 
Hoy primero de mayo ésa indefensa semilla se convirtió en una de las flores más bonitas que he visto. 
Un motor interno nos empuja fue el título del blog donde se encuentra la primera fotografía del girasol, ahora puedo comprobar que la naturaleza es un claro ejemplo de perseverancia y de lucha constante por cumplir con el propósito de vida. Un motor interno nos empuja, hoy lo tengo más que comprobado y sé que con un poquito de amor todo prospera aún mejor.