viernes, 16 de mayo de 2014

Sol y vida


La luz del sol nos llena de vida, y el alimento del corazón siempre comenzó siendo una pequeña semilla. En el momento en el que vemos como todo vuelve a florecer para dar y recibir es cuando encontramos el milagro de existir y despertar cada día. Con cada instante entendemos que todo vale la pena, que siempre es conveniente esperar, y que la paciencia al final tiene su merecida recompensa. Pero en el transcurso de ése caminar no hay nada mejor que detenerse a contemplar que incluso en la cotidianidad, la maravilla nos sonríe con el más genuino gesto, con el más sencillo detalle para hacernos de nuevo despertar. 
Después de la tormenta viene la calma, y después de un día caluroso, no hay nada mejor que la brisa de nuestra ciudad abrazando de nuevo nuestros sueños. La naturaleza es sabia. Todo se encuentra en calma.  

Fotografía: Alex Espinosa