miércoles, 11 de junio de 2014

El postre

Fotografía: Alex Espinosa


¿Quién dijo que una imagen no podría arreglar y alegrar el final de un día? Tenemos por seguro que los cielos nublados siempre serán muchos y los ánimos van y vienen durante la mañana, tarde y noche; pero podemos estar seguros que la dulzura del momento siempre nos pone contentos. Los detalles nos reaniman, nos reubican, nos alinean y alientan. ¿Quién dijo que la vida era sólo un sueño? También estamos hechos de verdades y deseos tangibles, de abrazos y gestos cursis. Es ahí donde entendemos que no somos del todo fríos, del todo huecos; más bien, somos una mezcla de tantas cosas claras y confusas pero que van más allá del color gris. Somos los protagonistas de nuestra propia vida; y como plato fuerte de un pesado día, el postre del descanso es siempre la mejor recompensa.