sábado, 2 de agosto de 2014

Límites

¿Cuántas cosas se podrían hacer en un día si lográramos dejar las preocupaciones atrás? Sería como realizar un suspiro hondo y grande para después sonreír al exhalar. Es bueno salir de casa, pero es todavía mejor darse cuenta que todo se puede superar. 
El estrés sigue siendo la enfermedad del siglo y no me pregunto por qué, creo que muchos sabemos cuales son las razones por las que el humano tiende a no disfrutar, a no estar en tiempo y espacio en el lugar donde está. Intentamos ser omnipresentes para entenderlo todo, para saberlo todo, para estar al pendiente con todo. Qué camino tan complicado hemos elegido si es que es así. 
Resolverlo todo no nos da satisfacción, nos hace querer controlar más y más las situaciones, es un hueco sin fondo. Interminable.

El océano, en su majestuosa inmensidad respeta sus límites, comparte el espacio con tolerancia y quietud con la naturaleza y lo que lo rodea; si intentara cubrirlo todo, llenarlo todo para sí, otra sería la historia. 
Podemos vivir a la orilla del mar con inmensa calma, a pesar de su fuerza se mantiene apacible y en su lugar. Es agradecido. 


















Fotografía: Alex Espinosa